Cuando trabajas en un equipo pequeño, la palabra "sistema de diseño" suele sonar a algo enorme, burocrático y reservado para empresas con departamentos de diseño e ingeniería. En mi experiencia creando productos con recursos limitados, un sistema de diseño escalable puede ser compacto, pragmático y extremadamente útil: reduce decisiones repetitivas, acelera entregas y mejora la coherencia visual. Aquí comparto cómo estructurar uno que funcione para equipos de 2 a 10 personas, con ejemplos concretos y herramientas que realmente uso.

Por qué un sistema de diseño importa (incluso para equipos pequeños)

He visto equipos desperdiciar tiempo redibujando botones o discutiendo margenes en cada sprint. Un sistema de diseño no es sólo una guía estética: es una infraestructura para tomar decisiones rápidas y consistentes. Beneficios clave que he comprobado:

  • Menos micro-decisiones: decisiones visuales comunes ya están resueltas.
  • Onboarding más rápido: nuevos miembros entienden patrones y variables.
  • Iteración más segura: cambiar un token actualiza componentes sin romper todo.
  • Mejor comunicación entre diseño y dev: un lenguaje compartido.

Principios para un sistema escalable y ligero

Antes de diseñar nada, defino principios claros. Para equipos pequeños recomiendo:

  • Pragmatismo: Priorizar lo que realmente se usa en producto, no teorías.
  • Modularidad: Construir piezas reutilizables y combinables.
  • Documentación mínima viable: clara y con ejemplos prácticos.
  • Iteración rápida: versionado y mejoras incrementales.

Capas del sistema: tokens, componentes y patrones

Organizo el sistema en tres capas para mantenerlo simple y escalable:

CapaQué contienePor qué importa
Tokens Colores, tipografía, espaciamiento, radios, sombras Variables atómicas que definen la apariencia base
Componentes Botones, inputs, tarjetas, modal Blocks reutilizables construidos con tokens
Patrones Cabeceras, listados, formularios completos Combinaciones de componentes para casos de uso

Tokens: cómo crearlos y nombrarlos

Los tokens son el corazón. Mi recomendación práctica:

  • Usa nombres semánticos más que visuales: --color-primary en vez de --color-azul-5. Si cambias tonos, los nombres semántos permanecen relevantes.
  • Organízalos por tipo: color, tipografía, espacio, sombra, radio.
  • Empieza con pocos: paleta primaria, secundaria, neutrales y un set de espacios (xs, sm, md, lg).

Herramientas: en CSS/JS uso variables CSS y en diseño tokens mantenidos en Figma con plugins como Design Tokens o exportaciones desde Figma Tokens. Para componentes, Storybook y Tailwind (si trabajas con utilidades) conectan muy bien con tokens.

Componentes: filosofía y checklist

Construyo componentes pensando en dos preguntas: ¿es reutilizable? ¿resuelve un patrón real en el producto?

  • Empieza por el 80/20: botones, inputs, select, checkbox, tarjeta y avatar. Con eso resuelves muchas páginas.
  • Cada componente debe tener: variantes (primario, secundario), estados (hover, disabled), accesibilidad (roles, labels) y ejemplos de uso.
  • Documenta las props/variables esperadas para desarrolladores (por ejemplo en Storybook).

Documentación práctica (mínima pero útil)

No intentes escribir la guía definitiva desde el día uno. Documentación útil para equipos pequeños incluye:

  • Guía rápida: cómo instalar tokens y dónde importarlos.
  • Ejemplos de uso: snippets de HTML/React/Vue por componente.
  • Reglas de diseño: cuándo usar X variante de botón o qué paddings aplicar en tarjetas.
  • Changelog básico: dónde anotar cambios y versiones.

Un README claro en el repo del diseño + un Storybook sirven de base. Yo mantengo una página en Figma con ejemplos interactivos y un Storybook limitado con los componentes más usados.

Flujos y gobernanza: cómo mantener el sistema vivo

La parte más olvidada es cómo evolucionar el sistema sin que se convierta en un trasto inmutable. Para equipos pequeños propongo:

  • Propiedad compartida: un "mantenimiento rotativo" donde cada mes un miembro revisa issues y mejoras.
  • Pull requests como fuente de verdad: cambios en tokens/componentes via PRs que incluyan ejemplos y screenshots.
  • Release semántico simple: tags como v0.1, v0.2 — no necesitas versionado complejo, pero sí trazabilidad.
  • Feedback rápido: una etiqueta dedicada en el gestor de tareas para bugs o ideas relacionadas con el sistema.

Integración con el desarrollo: herramientas y hacks que uso

En mis proyectos pequeños suelo combinar estas herramientas:

  • Figma para diseño y prototipos rápidos, con la librería de componentes y tokens exportables.
  • Storybook como catálogo vivo para desarrolladores y diseñadores.
  • Tokens como código: variables CSS, un paquete npm interno o un pequeño repo con tokens en JSON para importarlos desde cualquier app.
  • Tailwind cuando busco velocidad: configuro la paleta desde tokens y construyo componentes utilitarios.

Casos reales y trucos prácticos

Un truco que me ha salvado tiempo: crear una "caja de patrones" con 10 páginas reales del producto y estandarizar sólo lo que aparece en esas páginas. Evita crear componentes hipotéticos que nunca se usan.

Otro: mantener un componente "Button" muy flexible con props para tamaño, variante y icono. En vez de 12 botones distintos, tienes uno con combinaciones parametrizables.

Métricas para saber si tu sistema funciona

No hace falta métricas complejas, pero conviene medir impacto:

  • Tiempo medio para entregar una interfaz (antes/después).
  • Número de reusos de componentes en el producto.
  • Issues relacionados con inconsistencias visuales.
  • Velocidad de onboarding de nuevos miembros.

Si quieres, puedo compartir una plantilla inicial de tokens y un Storybook básico que uso para arrancar proyectos pequeños. En Gomigo publico recursos y plantillas que ayudan a acelerar este tipo de trabajo — puedes encontrar más en gomigo.es.